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Rachel Botsman explica en esta interesante charla en TED Sydney que el consumo colaborativo no solo es una tendencia creciente a corto plazo, sino una fuerza cultural y económica que está reinventando lo que consumimos y la forma en que consumimos.

La tecnología posibilita la confianza entre extraños. Vivimos en una aldea global donde se pueden imitar las relaciones que tenían lugar cara a cara, pero a una escala y de forma que nunca antes había sido posible. En realidad, las redes sociales y las tecnologías en tiempo real nos están llevando al pasado. Estamos compartiendo y colaborando otra vez. Y todo esto está ocurriendo tan rápido gracias a la tecnología móvil, que nos permite estar conectados desde cualquier lugar en tiempo real.

Según Rachel, los 4 factores clave que están propiciando el gran cambio del hiperconsumo del siglo XX, hacia el consumo colaborativo del siglo XXI son los siguientes:

  1. Una fe renovada en la importancia de la comunidad.
  2. Un torrente de redes sociales de igual a igual y tecnologías en tiempo real que cambian radicalmente nuestro comportamiento.
  3. Urgentes preocupaciones no resueltas sobre el medio ambiente.
  4. Una recesión mundial que ha impactado sobre el comportamiento de los consumidores.

Los ejemplos de consumo colaborativo se pueden organizar en 3 sistemas diferentes:

  • Mercados de redistribución, cuando un artículo usado pasa de un dueño que no lo necesita a otro que sí lo necesita, cada vez más conocido como las 5 R’s: reducir, reusar, reciclar, reparar y redistribuir.
  • Estilo de vida colaborativo, que consiste en el intercambio de recursos como dinero, habilidades y tiempo: coworking, couchsurfing o bancos de tiempo.
  • Servicio de productos, cuando pagas por el beneficio del producto pero sin poseerlo directamente. Pone el ejemplo del taladro. Cuánta gente tiene un taladro para utilizarlo solamente 12 ó 13 minutos a lo largo de toda su vida. Lo que necesitamos es el agujero, no el taladro. ¿Por qué no alquilarlo cuando se necesita o alquilar el que ya tienes y cobrar por ello?

Estos 3 sistemas permiten a la gente compartir recursos sin sacrificar su estilos de vida. Pero en el antiguo sistema de consumo, la reputación no importaba mucho, lo que importaba era que tuvieras crédito. Sin embargo ahora, es el rastro que vamos dejando en la web el que indica si se puede confiar en nosotros o no. Nuestra reputación será la que determine el acceso al consumo colaborativo, convirtiéndose en una nueva moneda social que podría llegar a ser tan poderosa como la evaluación crediticia.

Ver charla, con subtítulos en varios idiomas.

Más información sobre consumo colaborativo: El consumo colaborativo ¿tendencia o simple moda pasajera?