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Bill Gates, cofundador de Microsoft, subió al escenario de TED en 2015 empujando en una carretilla un gran barril negro con los sellos del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

El barril, explicó, era lo que muchas familias guardaban en el sótano de sus casas cuando él era niño y estaba lleno de comida enlatada, agua y otros artículos necesarios para sobrevivir la gran amenaza de la época: una guerra nuclear.

Pero, en esta ocasión, Gates no habló de un apocalipsis atómico, sino de lo que él vaticinaba sería el próximo gran riesgo de una catástrofe global: una pandemia causada por un virus altamente infeccioso que se propagaría rápidamente por todo el mundo y contra el cual no estaríamos listos para luchar.

Esa es precisamente la situación en la que nos encontramos ahora: una amenaza “no de misiles, sino de microbios”, para la cual no estamos preparados.

«El problema no es que el sistema no funcione lo suficientemente bien, el problema es que no tenemos sistema».